Brecha digital

Noviembre 12, 2000 - Publicaciones

La brecha digital es mucho más grande y peligrosa de lo que aparenta. Hay un porcentaje de la población mundial que se digitaliza cada día más, mientras que la mayoría está cada vez más lejos del mundo digital.

En el mundo digital los ciudadanos estarán todos conectados siempre. La información fluirá libre, siempre bajo el control del receptor. El comercio electrónico y el gobierno digital son ya una realidad en los países digitalizados. No es de sorprender que en los países más digitalizados tienen fechas duras (dentro de 18 ó 24 meses) para que todos los servicios estatales estén disponibles por medios digitales. Tampoco es sorprendente que los bancos digitalizados ofrezcan todos sus servicios de la misma manera.

Mientras que en algunos países hacen inversiones millonarias en comercio móvil (Internet en el celular), existen todavía algunos países donde no es posible comprar un teléfono digital en una tienda y cinco minutos después salir con el teléfono funcionando. Tecnologías sencillas como mensajes de texto en el celular (beeper) o celular prepagado todavía no están disponibles en algunos mercados. La Internet inalámbrica se ofrece en todo el mundo digitalizado; los teléfonos celulares combinados con computadoras personales que pesan pocos gramos se ven en los trenes, en los buses y en el estadio.

El gran problema de la brecha digital es que la velocidad de asimilación de la tecnología en algunos países es menor que la velocidad de desarrollo de nueva tecnología, lo cual obviamente hace que la brecha se haga cada vez más grande.

La única oportunidad que los desconectados tienen, a mi manera de ver la situación, es que puedan saltarse algunas etapas. El salto en sí es difícil, pero tal vez más difícil es caer al otro lado corriendo a la velocidad de los conectados.

En este contexto debemos entender la palabra tecnología en su más amplia acepción, no solo es hardware y software, sino también es contenido, es proceso, es actitud, es conocimiento.

Los beneficios económicos de tener a todos conectados con toda la información disponible a petición del receptor son formidables. Los nuevos modelos de negocios habilitados por la conectividad suelen darle mucho más poder al cliente, lo cual, a su vez, invariablemente genera productividad. En el Gobierno, los beneficios son tal vez incluso mayores, ya que se logra una gran mejoría en la calidad de los servicios y una enorme reducción en los costos, todo al mismo tiempo.

Nada de esto es imaginación, todo existe y está funcionando. La corrección del mercado de valores en abril de este año, únicamente trajo un poco de cordura, pero la velocidad continúa, sobre todo en el mercado de la conectividad inalámbrica. Las computadoras personales son obviamente demasiado difíciles de usar (se varan con demasiada facilidad), pero la base ya está tendida.

Dentro de diez años la economía mundial va ser muy diferente. Si no se toman medidas urgentes para corregir la divergencia, la diferencia entre el primero y el tercer mundo va a ser más pronunciada. Los habitantes del tercero y cuarto mundo serán aquellos sin información, serán aquellos sin oportunidad de reeducarse y recapacitarse varias veces durante la vida laboral, serán aquellos que constantemente sufren un éxodo de talento (exportando lo más valioso y, por ende, haciéndose cada vez más pobres).

Debido a la importancia del tema y a la poca cobertura que se le ha dado hasta le fecha, el Club de Investigación Tecnológica ha abierto un foro de discusión en www.cit.co.cr . Esperamos discutir el tema hasta fin de año para luego resumir la discusión, extraer las ideas más valiosas y publicar un informe con recomendaciones tendientes a evitar que la falta de conectividad nos relegue al cuarto mundo.

Artículo publicado en el periódico La Nación