Capacidad ociosa

Mayo 24, 2003 - Publicaciones

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En el tiempo de antes, cuando todavía había comunistas con capacidad dialéctica, recuerdo que uno de sus discursos tenía que ver con la capacidad ociosa. Ellos decían, y estoy de acuerdo, que la capacidad ociosa es un terrible desperdicio que debe ser repudiado y eliminado. También decían, y en eso no estoy de acuerdo, que la capacidad ociosa era inherente al sistema capitalista (libre mercado), y que la única manera de erradicarla era con la planificación centralizada.

La capacidad ociosa la vemos reflejada en los enormes inventarios de mercancías que nunca serán vendidas (el tamaño, el color o el precio equivocados). Capacidad ociosa vemos en edificios desocupados (localidad, tamaño o precio equivocados), la vemos en asientos de bus, taxis y aviones vacíos (destino, fecha, hora, o precio equivocados). Si lo pensamos un poquito, nos damos cuenta que el mundo, más o menos libre, en que vivimos está repleto de capacidad ociosa, que tiene un costo muy elevado y está directamente relacionada con el derecho y la libertad a escoger.

Libre escogencia. Durante años, los liberales han dicho que, si ese es el precio de la libertad, así sea. Sin embargo, ahora nos damos cuenta de que la relación directa entre la libre escogencia y la capacidad ociosa no es una relación de causalidad. La capacidad ociosa no la provoca ni la produce la libertad a escoger, y ciertamente no la soluciona la eliminación del derecho a escoger. La capacidad ociosa es más bien producto de la mala tecnología que hasta ahora hemos utilizado para decidir la configuración de bienes y servicios que mejor satisfagan la demanda de los consumidores.

El reventón de la “burbuja punto com” no quiere decir, ni por mucho, que el modelo de negocios electrónicos (“e-business”) sea defectuoso o que haya alguna duda respecto a cómo serán los negocios del futuro. La burbuja se reventó porque el cambio es mucho más profundo de lo anticipado y, por lo tanto, tomará un poco más de tiempo. La famosa economía sin fricciones, en la que nadie gana sin agregar valor, en la que la comunicación entre clientes y suplidores es directa, eficiente y transparente, no era un sueño de opio, es un ideal alcanzable. Lo que no está claro es cuánto tomará alcanzar ese ideal y qué sucederá con aquellos pueblos que, por falta de oportunidades, o por haberlas desperdiciado, fallen en adoptar las tecnologías que se han desarrollado o se están desarrollando alrededor de los estándares de Internet.

Intereses creados. Internet Avanzada es necesaria, mas no suficiente. En 1993 ofrecimos en Costa Rica un sistema de compras en línea. El fracaso comercial de este ofrecimiento no se debe exclusivamente a la tecnología empleada (que estaba ciertamente equivocada), se debió principalmente a los intereses creados. En 1998 fracasó el sistema de transferencia electrónica de fondos en el punto de venta, por las mismas razones. El atraso que sufrimos hoy en la adopción de tecnologías no ha sido por falta de oportunidades.

Es obvio que la cultura del “chorizo” es totalmente incompatible con los nuevos modelos de negocios que ofrecen la oportunidad de reducir drásticamente la capacidad ociosa.

Artículo publicado en el periódico La Nación