Capital competitivo

Julio 8, 2004 - Publicaciones

Hoy, la ventaja competitiva sostenible viene de los activos intangibles, más difíciles de imitar. Estos son: capital humano, capital de información y capital organizacional (Kaplan y Norton). Los procesos los ejecutan personas, debidamente organizadas y motivadas, apoyadas por sistemas de información basados en una adecuada infraestructura tecnológica.

El capital de información permite transformar modelos de negocios y puede ser la más importante fuente de ventaja competitiva. Obviamente, este capital también puede ser una enorme fuente de desventaja competitiva cuando no está alineado con los objetivos estratégicos de la organización. El motivo más común de este desalineamiento es la falta de flexibilidad de los sistemas o de la tecnología sobre la cual están construidos.

Enormes barreras. Las tecnologías propietarias han sido, y siguen siendo, una estrategia clara de los proveedores que crea enormes barreras a la competencia, y hace muy difícil a los clientes salirse de ellas. Las tecnologías propietarias son el origen de las frecuentes compras directas, en el Estado, debido a “proveedor único”.

El futuro de la industria global de software reside en la producción y distribución de componentes que pueden interactuar de manera transparente con componentes fabricados por terceros o desarrollados por el usuario. Si bien algunos todavía logran vender software propietario, esa situación no puede y no debe prevalecer, a nadie en su sano juicio le gusta que lo amarren y le quiten la posibilidad de escoger (y de pasadita su competitividad). Ya este movimiento sucedió en la industria de hardware (hace solo 20 años había muchos que creían que el hardware propietario era inevitable). Los equipos de tecnología propietaria son obsoletos hoy. En Costa Rica encontramos estos dinosaurios solo en el Gobierno.

Los sistemas estratégicos son los que soportan los pocos procesos del negocio claves para lograr los objetivos estratégicos. Las organizaciones que logren “armar” sistemas estratégicos únicos, a partir de componentes estándar, podrán gozar de una ventaja competitiva.

Camino errado. Existe una falacia muy común de creer que comprar software empaquetado es un atajo para conseguir un buen capital de información. Con un software empaquetado una empresa nunca puede aspirar a adquirir ventaja competitiva, a lo más que puede aspirar es a empatar. Los paquetes, para serlo, deben tener varios años en el mercado, lo que garantiza que son de penúltima tecnología y que no son flexibles, por la tecnología que los sustenta, que en el fondo es una forma propietaria más. Depender de un “proveedor único” es siempre nefasto, no importa si es de hardware o de software. Así, instituciones que durante décadas han mantenido monopolios, deben contar con sistemas estratégicos basados en estándares para poder competir. Para un futuro competidor tigre, asegurarse de que la institución adquiera un paquete es una buena manera de lograr que, ante la apertura, el burro esté bien amarrado.

Artículo publicado en el periódico La Nación