Como la tecnología del café

Abril 23, 2003 - Publicaciones

Durante los últimos 15 años, en el Club de Investigación Tecnológica hemos investigado, estudiado, presentado y discutidos numerosos temas. Algunos los tratamos una sola vez y se agotan (o la tecnología en cuestión pasa al olvido), o por algún motivo dejan de tener relevancia y por eso no los volvemos a discutir. Otros temas, sin embargo, son recurrentes.

Uno de los temas que sigue dando vueltas es el papel y el impacto que la tecnología de información puede y debe tener en el desarrollo económico de Costa Rica. Hace como 10 ó 12 años, en una mesa redonda de las que mejor recuerdo, cuyo tema era la tecnología de información y el desarrollo económico, don Eduardo Lizano nos contó cómo en 1840 Costa Rica era el país más pobre de Centroamérica, por mucho, hasta que descubrimos la tecnología del café y, en 40 años, pasamos a ser el país más rico de Centroamérica, por mucho.

Para mí es obvio que en Costa Rica necesitamos otra tecnología como la del café. Durante años he creído que podría ser la tecnología de información. Un análisis muy somero de los requerimientos para desarrollar y vender las tecnologías asociadas a la informática rápidamente me llevó, hace años, a desechar la tecnología de hardware por requerir demasiado capital. La tecnología de software , sin embargo, siempre la hemos visto como prometedora ya que no requiere mucho capital para desarrollarse, aunque para mí siempre ha sido claro que en Costa Rica no tenemos, ni vamos a tener pronto, el capital o la pericia para mercadear software globalmente.

Estrés contra rendimiento. Igual que con el café, en Costa Rica tenemos muchas ventajas comparativas para desarrollar software : Fundación Omar Dengo, colegios científicos, buenas universidades, buenos seres (no recursos) humanos, buen clima y poco estrés. Recientemente tuve que contradecir a un miembro de la directiva de la Cámara de Productores de Software que decía que en Costa Rica tenemos programadores tan buenos como en Estados Unidos o Alemania. Soy firme creyente de que en Costa Rica tenemos mejores programadores que en los países con clima endemoniado, donde todo el mundo anda siempre estresado. Es totalmente cierto que “maje estresado no escribe buen código”.

Ahora bien, durante los últimos años ha quedado claro que escribir software bueno no es suficiente, ni por mucho, para ser exitosos. Escribirlo en español, si bien fue fundamental para el éxito temprano de la industria nacional de software , hoy ya no es una ventaja sostenible. Para que Costa Rica sea exitosa en el mercado mundial de software , necesitamos atacar un nicho muy particular del mercado, necesitamos talento (del cual no pareciera haber ninguna escasez) y necesitamos desarrollar una tecnología que nos dé esa ventaja comparativa. Lo que ciertamente no pareciera ser buena idea es seguir con más de 100 pequeñas empresas de software que desarrollan y venden más o menos lo mismo.

Oportunidades aprovechables. Existen varias oportunidades, nichos y tecnologías que podríamos aprovechar. No creo, sin embargo, que podamos aprovechar ninguna de las oportunidades disponibles si no contamos con una infraestructura de comunicaciones moderna, confiable y, ¿por qué no?, inalámbrica. Internet móvil, el teletrabajo y la transformación automática de sistemas legados presentan oportunidades enormes, tanto para la exportación de software como para lograr grandes ahorros nacionales. Una de las grandes bellezas del software es que uno lo puede usar, lo puede exportar y lo sigue teniendo (para volverlo a vender).

Este 25 de abril celebraremos 15 años de investigación con la mesa redonda “Pasado, presente y futuro de la tecnología en Costa Rica”. En esta ocasión contaremos con la participación de don Guy de Téramond y don Jorge Wálter Bolaños, estoy seguro de que discutiremos cuál es y cómo conseguir esa tecnología: el café del siglo veintiuno.

Artículo publicado en el periódico La Nación