El otro San José

Diciembre 7, 1999 - Publicaciones

San José de California también está en un valle, pero es un valle diferente, no tan verde ni tan tuanis, pero es donde está sucediendo el futuro. Nunca antes en la historia se había creado tanta riqueza en tan poco tiempo en un solo lugar. El año pasado, en Silicon Valley, hubo 41 empresas nuevas que hicieron oferta pública y que al finalizar 1998 tenían un valor de mercado de $27.000 millones. En promedio, cada trabajador creó $54.000 de riqueza.

El pasado 25 de octubre, una delegación de 31 ejecutivos de Tecnología de Información, afiliados al Club de Investigación Tecnológica, realizamos un viaje de estudio a Silicon Valley, donde visitamos algunas de las empresas de tecnología más importantes del planeta. Escuchamos, vimos y discutimos las estrategias tecnológicas y visiones del futuro de: Cisco, Intel, Oracle, Hewlett-Packard, Sun/Netscape, Microsoft, e IBM. También disfrutamos de una magnífica conferencia que nos dictó el Dr. Thomas Helmann en la Universidad de Stanford.

Fuerza y velocidad. No fue sorpresa para nadie encontrar que Internet, comercio electrónico, negocios electrónicos, servicios electrónico y en general el mundo electrónico son el tema común entre todas las grandes empresas tecnológicas. Lo que sí nos sorprendió a algunos es la fuerza y la velocidad con que está sucediendo. El futuro se nos viene encima como la enorme roca que persigue a Indiana Jones al inicio de su primera película.

Lo que aprendimos durante el viaje fue mucho y muy variado, no todo intuitivo. Algunos, por ejemplo se sorprendieron al escuchar que en nuestro campo la experiencia cuenta en contra. Los que están contratando personal no están tan interesados en saber cuántos años tiene el candidato de experiencia, sino hace cuánto salió de la universidad. Las demostraciones de la convergencia de la telefonía y la computación dejaron muy claro (a los que todavía tenían dudas) que el futuro de las comunicaciones es IP (las centrales telefónicas son dinosaurios con los días contados).

Todo en Web. Ya no existe discusión o controversia respecto al modelo de cómputo del futuro, todo será basado en la tecnología Web. Quedó claro que solo un tarado podría estar pensando en arquitectura Cliente/Servidor al amanecer el siglo 21. Todas las grandes empresas funcionan internamente con sistemas Web, todos los servicios de soporte al personal son autoservicio. La liquidación de gastos, solicitud de vacaciones, reporte de tiempos, etc. todo lo hacen los empleados directamente en el Web interno (Intranet). En una corporación de 30.000 empleados, los trámites de liquidación de gastos los hacen con dos empleados. Todos los trámites de compras se hacen con sistemas de licitaciones electrónicas. Para mi es claro que, además de la innovación, la transparencia, la competencia y la eficiencia son centrales a la cultura de Silicon Valley.

El comercio y los negocios electrónicos no sufren de geografía. Esto es, obviamente, una gran oportunidad para dejar de pensar en pequeñito. Pero también es una amenaza. La tónica del comercio electrónico es que nunca se sabe dónde saltará la liebre, la competencia a menudo viene de los lugares menos esperados. Ya no hay ningún respeto, todos se meten en los negocios de todos. Todos tratan de saltarse a los intermediarios. Aparecen nuevos negocios, nuevos productos, nuevos mercados, y nuevos intermediarios. Todos coincidieron en que el mejor motivo para hacer comercio electrónico es la sobrevivencia (permanecer en el negocio).

Hay muchos que todavía creen que Costa Rica no va a pasar nada, que el monopolio actuará como una muralla protectora que impedirá que suframos el progreso. Sigan durmiendo de ese lado.

Para mí, la enseñanza más clara es que de todas las alternativas disponibles a los tomadores de decisiones, la peor alternativa, por mucho, es no hacer nada.

Artículo publicado en el periódico La Nación