Las Bodas de plata de Cinde

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años de actividad y merece muchas felicitaciones por sus resultados. A fines de los ochenta entré en contacto con ellos, cuando operaban algunas becas dirigidas a las universidades públicas, e hice una gestión con doña Clara Zomer – distinguida académica de Ingeniería – para que un colega del TEC pudiese beneficiarse. Una excelente inversión: Manuel hizo dos maestrías y el doctorado en MIT y Stanford.

Cinde destacó al convencer a Intel de establecerse en Costa Rica. Siguieron luego otras empresas de servicios. En el TEC, muchos profesores participábamos gustosos en las sesiones convocadas por CINDE, donde explicábamos nuestros programas, convencidos de que estábamos trabajando en la dirección correcta: ingenieros, administradores y diseñadores con una calidad comparable a la de los buenos en países más ricos. Baxter, Intel, Procter & Gamble, Wester Union, Hewlett-Packard, IBM, Hospira, por nombrar algunas empresas, vinieron, se quedaron y crecieron en Costa Rica gracias a la disponibilidad de talento bien formado.

CINDE entendió bien esto. En los últimos años en Cenfotec hemos tenido el honor y el agrado de colaborar con cierta frecuencia con los personeros de CINDE que atienden a los potenciales inversionistas. Hemos constatado la entrega, la convicción, la mística y el genuino patriotismo que inspira a los colaboradores de CINDE. Ellos creen en Costa Rica. Ellos reconocen que tenemos limitaciones, pero son proactivos y buscan que las entidades públicas y privadas alineen sus esfuerzos y forjen alianzas para que nuestro país acelere su progreso desarrollando el potencial humano.

Sé que los de CINDE no se dormirán en sus laureles. Espero que la sociedad, en su conjunto, reconozca el aporte que día a día ese gran equipo de trabajadores y directivos hace a nuestro país.

Artículo publicado en el periódico El Financiero