Red para avanzar

Febrero 17, 2002 - Publicaciones

Al completarse exitosamente el Plan Piloto de la Red Avanzada de Internet debemos resaltar la visión y empeño del Micit y el ICE. Los alcances y potencial de este proyecto son sin duda de vasto alcance. Como destacaron don Alejandro Urbina y don Pablo Cob (La Nación 24-01-02 y La República 06-02-03 respectivamente), lo crucial está aún por venir. Si bien el esfuerzo a la fecha es loable, no debemos ser complacientes, es urgente lograr la implantación de este proyecto a la mayor brevedad.

La implantación de esta red pondrá a Costa Rica en quinto lugar en conectividad mundial. La conectividad es esencial para el desarrollo. La conectividad aunada a características únicas de Costa Rica nos dará una ventaja comparativa la cual, bien aprovechada, podría ser el factor decisivo de nuestro desarrollo, antes de lo esperado.

Catalizador del desarrollo. La reducción de los impuestos a los computadores personales en 1985 fue el catalizador del gran desarrollo que ha tenido la industria de software durante la última década. De la misma manera, la gran conectividad que ofrecerá la Red Avanzada será el catalizador de un nuevo y más importante desarrollo tecnológico y económico. Las posibilidades están únicamente limitadas por la imaginación.

Hay muchos ejemplos. El atractivo del país como destino de inversión extranjera sin duda aumentará notoriamente, el comercio electrónico tendrá un terrenos fértil para desarrollar nuevos negocios (o más concretamente, nuevos modelos de negocio), todo esto a su vez vendrá a estimular más, no solo industria nacional de software, sino toda la economía (ya que estaríamos en el "lugar adecuado en el momento adecuado"). Desaprovechar esta oportunidad podría significar para Costa Rica el equivalente a lo que sucede a pueblos, cuya prosperidad depende de su ubicación geográfica, cuando dicha ubicación pierde relevancia. La ventaja es que en el mundo de la información si es posible cambiar de localidad (porque la distancia no existe).

Inalámbrica. De todas las posibilidades de desarrollo implícitas en esta red, yo le veo mayor potencial a convertir a Costa Rica en un laboratorio mundial de tecnologías inalámbricas. Si a la Red Avanzada de Internet le agregamos la tecnología celular, tenemos la infraestructura para desarrollar la Internet inalámbrica.

La transmisión de datos de manera inalámbrica (utilizando teléfonos celulares y otras computadoras de bolsillo) sufrió, a escala mundial, un frenazo inesperado (el desplome de las compañías puntocom, junto con la recesión son las razones más mencionadas). Esto es un enorme problema para las grandes compañías de telecomunicaciones que han invertido cientos de miles de millones de dólares en esta tecnología. Esto es a su vez una enorme oportunidad para Costa Rica. En un país pequeño, con alta cobertura de conectividad, una población educada deseosa de adoptar nuevas tecnologías, y para colmo, donde el espectro es gratis (debido al monopolio), las condiciones están dadas para resolver el problema de la Internet inalámbrica.

La Internet inalámbrica es, en cierto modo, una solución en busca de un problema. Mejor dicho, sabemos que la Internet inalámbrica será el vehículo, más todavía no sabemos cuál será la aplicación que utilizará el vehículo para satisfacer cuál necesidad. Las aplicaciones para la Internet inalámbrica deben desarrollarse y probarse en un ambiente controlado antes de ser distribuidas a escalas nacional y mundial. Se estima que será necesario desarrollar 100.000 aplicaciones para encontrar las 100 que harán de la tecnología un éxito comercial y económico. En Costa Rica tenemos todo lo que hace falta: tamaño, infraestructura, usuarios, programadores etc. El liderazgo y visión del Micit y el ICE merecen el apoyo de todos. En Costa Rica nunca han faltado los enemigos del progreso, pero, esta vez, lo que está en juego es demasiado. No debemos permitir que el proyecto se atrase, no hay excusas admisibles. Este es otro ejemplo más donde un proyecto atrasado es un proyecto fracasado.

Artículo publicado en el periódico La Nación