Tecnologías anteriores

Julio 15, 2003 - Publicaciones

No es cierto que en tecnología la única constante es el cambio, también es constante el aumento en la velocidad del cambio. En los últimos 30 años hemos visto tecnologías ir y venir: discos de acetato, cintas de audio, cintas de video, discos compactos de audio y de video, telex, fax, correo electrónico alámbrico e inalámbrico, teletrabajo, tomografía computarizada, resonancia magnética, posicionamiento geográfico, etc.. La lista es más larga que la memoria.

Los estudiosos del avance tecnológico nos aseguran que una tecnología debe ser percibida como 10 veces mejor que la anterior para ser exitosa (desplazar a la tecnología anterior). De esta manera se explican tecnologías que nunca lograron desplazar a las anteriores, como la cinta de audio de ocho pistas o el disco de video de láser. La necesidad de que las nuevas tecnologías superen a las anteriores por un margen tan amplio es debido al costo del cambio.

Costo variado. El costo del cambio puede ser, y a menudo es, mucho mayor a lo que se observa a simple vista. El costo no es únicamente económico, también hay costos políticos, personales, organizacionales y hasta existenciales. Son estos costos no muy claros los que explican la sobrevivencia de tecnologías claramente obsoletas (como el fax y los cajeros automáticos).

No todas las tecnologías anteriores están obsoletas. Si uno tiene, por ejemplo, una computadora de hace 10 años, su obsolescencia es muy discutible, ya que si uno la ocupa para escribir artículos (con o sin sentido), es muy difícil justificar su reemplazo antes del día en que se descomponga y haya que tratar de justificar la reparación. En otras palabras, una tecnología anterior, por vieja que sea, si no implica ningún costo seguirla utilizando es ridículo pensar en sustituirla.

Ahora bien, una tecnología anterior, aunque no se haya terminado de depreciar, si su costo de operación por los próximos tres años es superior al costo de reemplazarla y operarla durante los mismos tres años, es ridículo no sustituirla.

Totalmente obsoletas. Desafortunadamente, las decisiones de sustituir o no las tecnologías anteriores no son tan sencillas. Con frecuencia, y sobre todo en las instituciones públicas, los costos de operación, ampliación y mantenimiento no son tan claros (sin querer, queriendo). En las instituciones públicas en Costa Rica hay tecnologías anteriores que, a pesar de estar totalmente obsoletas, y de tener costos de operación, ampliación y mantenimiento obscenos, no están siendo sustituidas. En esto hay, obviamente, mucha tela que cortar. Por un lado tenemos los problemas inherentes a cualquier cambio (hay que moverse y dejar de hacer lo mismo); por otro lado tenemos los intereses de los proveedores, y, para colmo, tenemos los problemas de contratación administrativa que hacen mucho más fácil y expedita una contratación directa de una tecnología obsoleta a un “proveedor único” que un concurso para adquirir tecnología nueva.

Es triste ver situaciones como la de un banco que emplea un 45% de su gasto no financiero en tecnología (lo usual es entre un 5% y un 10%), o una municipalidad grande que gasta un 2% de su recaudación total en lo mismo. Esto es triste porque el servicio es bastante menos que óptimo, porque las tecnologías en cuestión no solo son caras sino también obsoletas, y porque la oportunidad de ahorro es evidente. Las nuevas tecnologías son mucho más de 10 veces mejores, con costos mucho menores, pero, en estos casos, todavía no han logrado reemplazar a las tecnologías anteriores. Esperemos que, para cuando el reemplazo de tecnologías finalmente se dé, las nuevas tecnologías no estén, a su vez, superadas.

Artículo publicado en el periódico La Nación