Viendo para el ciprés

Octubre 8, 1999 - Publicaciones

Internet, comercio electrónico, hipertexto y la manipulación directa de objetos gráficos tienen muchos años de existir. La implementación del "World Wide Web" hace seis o siete años reunió todos estos conceptos y cambió el mundo. Internet dejó de pertenecer a los académicos e inició un crecimiento exponencial con implicaciones de muy vasto alcance.

En el ámbito mundial hace ya más de cuatro años que el número de usuarios comerciales sobrepasó el número de usuarios académicos en Internet. Hoy hay cientos de millones de usuarios de Internet, y las acciones de las empresas que hacen o facilitan el comercio en Internet han alcanzado valores nunca antes soñados por empresas nuevas.

Las estimaciones del impacto del comercio electrónico en la economía mundial (de todos los analistas) se han quedado cortas. Durante este año, el comercio en Internet alcanzará casi doscientos mil millones de dólares; para el año 2003 se espera que sea más de un millón de millones de dólares (recordemos que el PIB de Costa Rica es cerca de diez mil millones de dólares).

Caen las barreras. Todos los días salen al mercado nuevos productos y conceptos basados en Internet. La geografía, la distancia y las barreras comerciales se derrumban ante el avance de la imaginación tecnológica, alimentada por fines de lucro en un ambiente de máxima competencia, en el que la transparencia es casi imposible de suprimir.

Las fortunas que se han amasado en Internet en tan poco tiempo no tienen paralelo en la historia. Se estima que en Silicon Valley viven más de 250.000 millonarios (la gran mayoría tiene menos de 35 años). Nótese que son millonarios en dólares, y que hay razones para creer que el ritmo de generación de riqueza continuará durante un futuro previsible.

En Costa Rica, sin embargo, estamos viendo para el ciprés. Mientras el mundo cambia y se desarrolla a velocidades exorbitantes, aquí discutimos si mantener o no el monopolio de las telecomunicaciones. En este país de grandes ideas e imaginación sin limites seguimos teniendo más usuarios académicos que comerciales en Internet.

Condiciones esenciales. En la era de la información, la competencia y la transparencia son fundamentales para la generación de riqueza. Pero en Costa Rica discutimos si debe haber competencia o no. De la transparencia ni se discute, en lugar de implementar licitaciones electrónicas en Internet, sugieren eliminar controles y ataduras.

La lucha entre la tecnología y el monopolio es una lucha desigual; el monopolio no puede ganar, tiene más posibilidades un burro amarrado.

El desarrollo tecnológico no lo detiene nadie. El desarrollo económico, sin embargo, sí es posible atrasarlo y hasta detenerlo. La diferencia entre la riqueza de los países industrializados y la de los países agrícolas será pequeña comparada con la diferencia entre los países "conectados" y los "no conectados". Pelear contra la tecnología (con leyes, reglamentos y comisiones) es mucho más irrisorio que pelear contra molinos de viento, y las posibilidades de éxito, mucho menores.

El desarrollo tecnológico ofrece grandes oportunidades. La ventaja no la tiene el que inventa o posee la tecnología, la ventaja la tiene aquel que la utiliza mejor. Para aprovechar las oportunidades que nos ofrece la tecnología, es necesario contar con un recurso humano educado y una estrategia creativa (imaginación, no metodología). Para desperdiciar oportunidades, basta seguir viendo para el ciprés.

Artículo publicado en el periódico La Nación