Competencia de ideas

Marzo 24, 2017 - Noticias, Publicaciones

El pasado 29 de noviembre, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) llevó a cabo una actividad sobre innovación, denominada Innovación 3600. Ahí se presentó la estrategia de innovación que promueve el Ministerio y se evidenciaron iniciativas públicas y privadas prometedoras e interesantes. Entre ellas, el capítulo local de Singularity University (SU) anunció la Competencia de Ideas de Impacto Global.

Los términos de referencia para participar en dicha competencia son sencillos: los participantes deben proponer ideas en diferentes estados de desarrollo, que utilizando tecnologías exponenciales sean capaces de impactar positivamente a 1.000 millones de personas en 10 años.

Para ayudar a los concursantes a enfocar sus esfuerzos, se plantean 12 grandes retos de la humanidad, como áreas en las que es posible lograr impacto de esa escala (clima, comida, pobreza, salud, etc.). Eso es pensar en grande.

El premio al ganador es una beca (valorada en $35.000) para asistir al Global Solutions Program (GSP) de SU en Silicon Valley durante el verano del 2017. Obviamente, para poder asistir al GSP es necesario hablar inglés y disponer de al menos tres meses para aprender y profundizar en las tecnologías exponenciales, en un ambiente de estímulo intelectual, en compañía de talentos semejantes de todo el planeta y de casi todos los quehaceres del conocimiento humano.

Cambiar el mundo. Mucho de lo que se estudia y comparte en SU proviene de la comprensión de que ya no es necesario ser político, militar o miembro de la realeza para tener el poder de cambiar el mundo.

Hoy, todo muchacho o muchacha de cualquier pueblo del planeta puede cambiar el mundo. Hay por lo menos una docena de tecnologías desarrollándose a ritmo exponencial, que aplicadas de manera innovadora pueden cambiar al planeta y a la humanidad de manera positiva y profunda.

La energía solar es solo una de dichas tecnologías, cuya eficiencia sigue aumentando mientras el costo del kilovatio hora (kW/h) decrece exponencialmente.

Hace 35 años, la energía solar costaba $77 kW/h, el año pasado se registraron precios de $0,057 y $0,042 kW/h. Este año, en dos subastas diferentes, se estableció el menor precio de energía de la historia. Primero, en Chile, se vendió energía solar a $0,029 el kW/h y solo cinco semanas después, en Abu Dabi, se vendió a $0,025 kW/h (recomiendo no calcular lo que pagamos actualmente nosotros por la electricidad, ya que es bastante deprimente).

El punto aquí es que esta es solo una de las tecnologías exponenciales. A este ritmo, hay muchas actividades, como la desalinización del agua del mar y la electrificación del transporte que antes eran ridículamente caras, que se van a tornarse baratas, y con ellas se plantearán todas clase de iniciativas beneficiosas (como erradicar la escases de agua dulce y los combustibles fósiles).

Participantes activas. En Costa Rica, ya tenemos a dos muchachas que pasaron por el GSP, y las dos están involucradas en emprendimientos con potencial impacto a escala global.

Alicia Chong forma parte de una iniciativa que desarrolló un brasier con sensores que beneficia la salud cardíaca de las mujeres, mientras Priscila Chaves es parte de un grupo de emprendedores globales que proponen utilizar blockchain para brindar identidad a millones de refugiados.

Si yo tuviera 40 años menos, tal vez hubiera asistido al GPS, o tal vez no, pero de fijo estaría desarrollando un software de inteligencia artificial que nos permita interactuar con las máquinas con la facilidad con que lo hacemos con los humanos, pero sin los malentendidos.

Obviamente, en esta competencia la mayor limitante es la imaginación, pero ese no es un recurso escaso en Costa Rica. Ya está abierta la inscripción a la competencia, se reciben ideas desde el 12 de diciembre hasta el 17 de febrero, aquí su.org/gic/ . Esperamos que muchos jóvenes (y no tan jóvenes) participen y demuestren la calidad de nuestras ideas.

Yo, personalmente, siempre he creído que las ideas son para eso, para compartirlas. Entre más se comparten, más crecen. En escuelas de negocios suelen decir “las ideas no valen nada, los planes de negocios valen un poquito, es la ejecución, lo que vale”.

Claro que las ideas sin ejecución no valen nada, pero sin ideas tampoco hay nada que ejecutar. Y, ciertamente, como dijo Víctor Hugo, “no hay nada más poderoso que una idea a la que le llegó el momento”.

Artículo publicado en el periódico La Nación

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