El valor de las ideas

Septiembre 20, 2010 - Publicaciones

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Por Roberto Sasso

Es obvio que los seres humanos somos capaces de tener muchas más ideas de las que podemos ejecutar. Esa diferencia tan grande se refiere a ideas que se quedan en el tintero, alguna malas y otras geniales, no hay manera de saber cuantas de cada una. Si una de cada diez ideas, que no pasan de ser ideas, fuera una buen idea, estaríamos desperdiciando miles de buenas ideas, cada uno de nosotros.

Si aceptamos que las ideas son la materia prima para producir riqueza en la economía del conocimiento, y sumamos todas las ideas de toda la gente, que nunca pasan de ser ideas, tenemos un enorme potencial de riqueza totalmente desperdiciado. No sé si habrá sociedades que puedan darse el lujo de desperdiciar riqueza en grandes cantidades, si las hubiera, la nuestra no sería una de esas.

Buenas ideas. Resulta que separar las ideas buenas de las no tan buenas no es sencillo. Ideas que sonaban descabelladas hace 20 años (o la semana pasada) hoy pueden ser grandes ideas que generan grandes cantidades de riqueza. Ideas que algunos consideran totalmente separadas de la cordura, otros las pueden tomar, adaptar y convertir en grandes ideas. ¿Qué hace que una idea sea buena? ¿es el efecto que la misma pueda tener sobre el que tuvo la idea, o sobre un grupo más amplio?

No hay duda que las ideas pueden tener dueño, de hecho, durante siglos la gente se ha estado robando las ideas los unos a los otros. Antes de la globalización, muchas fortunas se hicieron viajando para copiar ideas de otras latitudes. Hace muchos años inventaron la propiedad intelectual, y con ella, ejércitos de abogados para demandarse los unos a los otros por su uso indebido.

Ahora bien, si aceptamos que ahora la riqueza no se mide por lo que se tiene, sino por lo que se comparte, todo cambia. Resulta que las ideas son como el amor, entre más se comparten más crecen. Compartir ideas es una manera muy efectiva de generar conocimiento y por consiguiente riqueza. Las ideas que se le quedarían en el tintero a unos pueden ser llevadas a la práctica por otros. Los métodos de compensar a los que tienen ideas existen y se deben mejorar, al igual que las manera de recompensar a los que ejecutan ideas ajenas (no debería ser necesario el plagio); lo importante es no dejar que las ideas se pudran en un cajón (o disco duro).

Difusión de ideas. La misión de TED es literalmente “ideas que vale la pena difundir” y siguiendo esa misión ya han publicado más de 700 charlas cortas, muchas de ellas exponiendo ideas muy valiosas y/o interesantes. En TEDxPuraVida, estamos totalmente compenetrados con la misión de TED, pero también creemos que difundir las ideas puede ser aún más valioso que las ideas mismas. Obviamente, el acto de difundir una buena idea le agrega valor a la idea, la hace más valiosa, es decidir entre más gente conozca una buen idea, más valiosa es. Difundir una mala idea, puede ser un desperdicio del recurso más importante: el tiempo de todos (los que difunden las ideas y los que las escuchan), pero también puede ser el método más eficiente para dictaminar que la idea no sirve.

Hay, obviamente, muchas ideas (quizás la mayoría) que no son ni buenas ni malas, algunas son solo interesantes. Las ideas interesantes no nos generan entusiasmo, pero no las desechamos, las dejamos por ahí en algún rincón de la memoria pues consideramos pueden ser útiles en el futuro (pueden conjugarse con otras para producir una buena idea).

En TEDxPuraVida 2010, presentamos quince expositores del más alto nivel, difundiendo muchas ideas muy buenas. También tuvimos presentaciones artísticas que transmiten ideas en otro nivel, más intuitivo y/o emocional, las cuales son una parte importante del acto de difundir ideas.

Todos los videos están libremente disponibles en YouTube (y en www.tedxpuravida.org).

TEDxPuraVida 2011 se llevará a cabo el próximo 10 de febrero, esperamos, nuevamente difundir ideas valiosas y que, tanto los asistentes al Auditorio Nacional como los que nos siguen por nacion.com o por alguno de los “simulcast” que haremos, nos ayuden a difundir, aún más, las ideas que consideren más valiosas (las que más les gusten).

Todos hemos oído que “no hay nada más poderoso que una idea a la que le llegó el momento”, pero, mientras tanto, debemos escuchar, escoger y difundir todas las que nos parezcan valiosas.

Artículo publicado en el periódico La Nación

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