Seguridad y tecnología

Octubre 23, 2011 - Publicaciones

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Es interesante notar que, de las críticas al sistema de partes por exceso de velocidad que utiliza cámaras, ninguna se ha dirigido a la tecnología. Pareciera haber consenso (o resignación) de que la tecnología funciona bien –la discrepancia es respecto a la ubicación de las cámaras, el señalamiento de las carreteras, el límite de velocidad establecido en los diferentes lugares, el tamaño de las multas, etc. –.

Obviamente, se trata de tecnología probada hasta la saciedad en otras latitudes. Es tecnología basada en software que analiza video. El video por sí solo, es únicamente valiosos como evidencia después de los hechos, e incluso, si no se sabe exactamente cuándo sucedió un evento, resulta sumamente difícil (consume mucho tiempo) localizar la evidencia. En Costa Rica hay miles de cámaras de video digital sin software que analice el video. Las primeras cámaras “inteligentes” que se emplean en el país, son para seguridad vial (detección de exceso de velocidad y emisión automática de partes).

Seguridad ciudadana. La tecnología de software que analiza video no sólo tiene aplicaciones en seguridad vial, sino también en seguridad ciudadana. La misma tecnología que controla excesos de velocidad puede detectar vehículos robados, sin marchamo o sin revisión técnica (ninguno de los cuales debería circular libremente). Esta tecnología, incluso podría controlar la restricción vehicular, liberando así un gran número de oficiales de tránsito para labores más importantes (como la seguridad vial). Una aplicación muy valiosa es cuando la cámara detecta que un vehículo está a punto de irrespetar una luz roja y automáticamente cambia la luz en el otro sentido, para evitar posibles accidentes.

Numerosas aplicaciones. Las aplicaciones para seguridad ciudadana utilizan software más sofisticado ya que además de poder distinguir el número de la placa de un vehículo a alta velocidad, se pueden programar para detectar patrones. Una cámara digital con software analítico, se puede programar para cosas muy sencillas como detectar vehículos detenidos en zonas prohibidas, hasta cosas muy complejas como comparar una cara contra archivos criminales, en tiempo real. Existen además numerosas aplicaciones intermedias, como detectar (y multar) vehículos atravesados en la intersección después que cambió el semáforo, detectar entre una multitud un sujeto que repentinamente empieza a correr – y avisar al oficial más cercano, o detectar una persona que tarda demasiado para entrar al vehículo (indicio que puede estar borracho o intenta tacharlo).

Experiencias exitosas. Otras tecnologías útiles para la seguridad, incluyen la capacidad de detectar el sonido de una arma de fuego (incluso puede diferenciar el tipo de arma) e inmediatamente enfocar las cámaras cercanas a lugar que originó el disparo. La analítica preventiva, que se ha utilizado con mucho éxito en detección de fraudes de tarjetas de crédito, puede ser una gran ayuda a uno de los problemas más difíciles de la seguridad pública: ¿dónde desplegar los escasos recursos? Con suficiente historia, a base de métodos estadísticos, es posible predecir dónde y cuándo se van a cometer ciertos crímenes. Ya hay experiencias muy exitosas en otros países en las que las decisiones de dónde desplegar los recursos, se basan en las predicciones del software y se han logrado importantes reducciones en los índices de criminalidad.

El recurso más valioso. Obviamente, las labores rutinarias que una máquina puede hacer mejor que una persona (como detectar si un vehículo tiene, o no, restricción vehicular) deben ser siempre realizadas por máquinas. Siempre he considerado denigrante pedirle a un ser humano que haga las labores que una máquina puede hacer. En ningún momento sugiero que los seres humanos sean reemplazados por máquinas. El recurso más valioso en las labores de seguridad (vial, municipal o pública) son los oficiales, ellos se deben dedicar a labores de alto valor agregado, como ayudar a que el tráfico fluya o patrullar los lugares de mayor probabilidad de incidentes. Los encargados de decidir cuales recursos desplegar en cada lugar, deben saber, en todo momento dónde están los recursos, dónde están sucediendo los incidentes y dónde es más probable que sucedan en el futuro cercano.

Excusas. La falta de recursos financieros no debe ser una excusa para no poner la tecnología al servicio de la seguridad. En primer lugar, si en lugar de adquirir la tecnología se adquiere el servicio que se busca brinde la tecnología, la inversión se traduce en gasto y se garantiza la calidad del servicio. En segundo lugar, el costo de no contar con la tecnología al servicio de la seguridad, es un costo que no podemos darnos el lujo de seguir pagando.

Artículo publicado en el periódico La Nación

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