Si en Costa Rica dejáramos de hacer cosas porque nadie más las ha hecho, todavía tendríamos ejército y los bosques habrían casi desaparecido. Si dejamos de hacer las cosas porque no podemos organizarnos o ponernos de acuerdo, seguiremos retrocediendo y podríamos patentar el término “desdesarrollo”.
Pretender detener el progreso es una locura
abril 13, 2016 - Noticias, Publicaciones

